Historia de la oclusión
El primer concepto importante desarrollado para describir la oclusión funcional óptima fue la denominada oclusión equilibrada; este concepto defendía unos contactos dentarios bilaterales y equilibrados durante todos los movimientos laterales y de protrusión.
El concepto de oclusión individual dinámica se centra en la salud y la función del sistema masticatorio y no en la configuración oclusal específica. Si las estructuras del sistema masticatorio funcionan eficientemente y sin patología, la configuración oclusal se considera fisiológica y aceptable.
Criterios de oclusión funcional óptima
Como se ha indicado, el sistema masticatorio es un sistema muy complejo e interrelacionado de músculos, huesos, ligamentos, dientes y nervios.
La mandíbula está unida al cráneo por ligamentos y está suspendida. Cuando los músculos elevadores (es decir, masetero, pterigoideo medial y temporal) entran en acción, su contracción eleva la mandíbula hasta que se efectúa el contacto y se aplica una fuerza sobre el cráneo en tres zonas: las dos ATM y los dientes. Debido a que las fuerzas que se generan son muy altas, es posible que se produzcan lesiones.
Para establecer criterios de la posición articular funcional óptima, deben examinarse las estructuras anatómicas de la ATM. El disco articular está formado por un tejido conjuntivo fibroso denso que carece de nervios y vasos sanguíneos.
El disco soporta fuerzas intensas sin sufrir lesiones y sin que se induzcan estímulos dolorosos. La finalidad del disco es estabilizar, separar y proteger el cóndilo en la fosa mandibular durante movimientos funcionales.
Sin embargo, la estabilidad posicional la definen los músculos que la atraviesan e impiden una luxación de las superficies articulares. Los principales músculos que estabilizan la ATM son los músculos elevadores. La dirección de la fuerza aplicada en los cóndilos por los maseteros y pterigoideos mediales es superior-anterior. El tono de los pterigoideos laterales inferiores sitúa los cóndilos de atrás hacia delante contra las pendientes posteriores de las eminencias articulares. Los ligamentos no participan de manera activa en la función articular; están presentes para actuar como factores limitantes.
La definición de la posición articular funcional óptima no está completa hasta que los cóndilos se encuentran en su posición superoanterior máxima en las fosas articulares, cuando se apoyan contra las pendientes posteriores de las eminencias articulares con los discos articulares interpuestos adecuadamente. Esta es la posición del cóndilo cuando las fuerzas de la contracción de los músculos elevadores son intensas y sin interferencias oclusales.
Carga axial de las fuerzas oclusales
Todos los contactos dentarios producen una carga axial de las fuerzas oclusales:
- Cuando se cierra la boca, los cóndilos se encuentran en su posición superoanterior máxima, es decir, una posición musculoesqueléticamente estable, apoyados sobre las pendientes posteriores de las eminencias articulares con los discos interpuestos adecuadamente.
- En esta posición, todos los dientes contactan de manera uniforme y simultánea; los dientes anteriores también entran en contacto, pero con menor fuerza que los posteriores.
- Cuando la mandíbula se desplaza a posiciones de laterotrusión, existen contactos de guía dentaria apropiados en el lado de trabajo para desocluir inmediatamente el lado de mediotrusión (lado de no trabajo). La guía más deseable la proporcionan los caninos.
- Cuando la mandíbula se desplaza a una posición de protrusión, se generan contactos de guía dentaria de los dientes anteriores que inmediatamente desocluyen todos los dientes posteriores.
Estabilidad ortopédica
Los criterios de oclusión funcional óptima desarrollados hasta este punto se describen como:
- El contacto uniforme y simultáneo de todos los dientes posibles cuando los cóndilos mandibulares se encuentran en su posición superoanterior máxima, apoyados contra las pendientes posteriores de las eminencias articulares con los discos interpuestos adecuadamente.
- Cada diente debe contactar de manera que las fuerzas de cierre se generen en la dirección del eje longitudinal del diente.
En otras palabras, la posición musculoesquelética estable de los cóndilos (RC) coincide con la posición intercuspídea (PIC) máxima de los dientes; esto es lo que se considera estabilidad ortopédica.
La ATM permite desplazamientos laterales y de protrusión que posibilitan un contacto de los dientes durante diferentes tipos de movimientos excéntricos. Estos desplazamientos laterales permiten aplicar fuerzas horizontales que no son bien aceptadas por las estructuras de soporte y el sistema neuromuscular. Si se pretende romper una nuez con los dientes, es mejor ubicarla en el fulcro (es decir, en los dientes posteriores), ya que las fuerzas del masetero y pterigoideo medial en los dientes posteriores aplican más fuerza.
Sin embargo, el fulcro no es fijo, ya que el sistema masticatorio puede moverse aplicando fuerzas intensas en diferentes áreas de la boca. Los cóndilos se moverán, ya que la mandíbula se moverá de arriba abajo y de atrás hacia delante, generando inestabilidad debido al desplazamiento de los cóndilos. Entonces, otros grupos musculares se pondrán en acción (temporal y pterigoideos). Esto nos lleva a la conclusión de que las fuerzas lesivas deben llevarse a la parte anterior, ya que es la zona donde menos fuerza se puede aplicar.
Bruxismo y parafunción
El bruxismo es una actividad parafuncional que consiste en el apriete dentario y el rechinamiento dentario:
- Apriete: Cierre forzado a nivel céntrico de ambos maxilares con un exceso de fuerza de los músculos masticatorios. Se puede dar en posición céntrica y excéntrica.
- Rechinamiento: Cierre forzado en relaciones maxilomandibulares dinámicas durante varios movimientos excéntricos.
